martes, 27 de octubre de 2009

La voz de la mama grande


La voz de la mama grande
Por: José Villarroel Yanchapaxi.
“Tendré los ojos muy lejos
y un cigarrillo en la boca
el pecho dentro de un hueco
y una gata medio loca.”
Charly García
(Cuando ya me empiece a quedar solo)

Conocí a Miche, allá por la década de los 80 de la forma como muchos la conocimos, por intermedio de la radio. Desde sus inicios me impresionó su ronquita voz libertaria y ternurienta, sobretodo cuando cantaba las canciones protesta que animaron a las organizaciones sociales y los movimientos de izquierda, a obreros y sindicatos que se movilizaban en contra de las dictaduras militares en toda América Latina, denunciando a los miles y miles de muertos y desaparecidos en Chile y Argentina, acompañando el dolor de las madres de la Plaza de Mayo, arengando a los estudiantes y a los jóvenes rebeldes y contestatarios.
Antes de la Miche, Violeta Parra, Víctor Jara, y después, Inti Illimani, Quilapayún e Illapu en su Chile natal, recopilaron y crearon canciones de la lírica popular recogiendo las melodías del altiplano chileno. Más tarde junto a la Miche partieron al exilio por el delito de cantarle al pueblo e incitarle a la rebelión.
La canción popular, la trova cubana, la canción social y protesta, también se ancló en el Ecuador. Así aparecieron grupos como Jatari, Taller de Música, Noviembre 15, Pueblo Nuevo, Los Cantores del Pueblo, Illiniza, etc, que en sus inicios rescataron la música folklórica y andina a fin de visibilizar las melodías de los pueblos ancestrales que a pesar de sus ricos contenidos en rítmica y poética habían sido invisibilizados por la élites culturales de oído refinado y de frac. En respuesta a ese intento de genocidio musical al puro estilo de los conquistadores españoles ,aparecieron en los escenarios del Ecuador, América Latina y todo el mundo, el poncho, las alpargatas, los cabellos largos; los instrumentos autóctonos como ocarinas, quenas, zampoñas, rondadores, charangos, tiples, cuatros, bombos y tambores acompañados de la guitarra.
Para la Miche, no había ritmo, poesía o estilo musical que se le esquivara. Milongas, zambas, candombes, chamamés, cuecas, chacareras fusionadas con instrumentos de nuestra América india e instrumentos electrónicos conspiraron sublimemente para realzar su voz telúrica de mama grande.
Siempre solidaria, compartió su canto y su lucha por las causas populares. Su voz llegó a todos los estratos sociales, desde las clases denominadas pudientes a quienes a punte canto y golpetear de su bombo removió conciencias, hasta los más pobres y desposeídos, invitándoles a alzar el puño y liberarse del explotador.
El primer disco que adquirí de la Miche, es un álbum que contiene dos vinilos de 73 rpm grabado en vivo en el Teatro Opera de Buenos Aires en 1982. Lo compré en la disquera JD Feraud Guzman que quedaba al frente del Parque El Ejido de Quito y que suelo escuchar cuando me agarra la resaca, sobretodo la canción titulada “Cuando ya me empiece a quedar solo” de Charly García. Tras la muerte del acetato, vinieron los CDS, especial mención merece un CD en que la Miche canta “Gracias a la vida” con Joan Baez, allá por los años 70.
¿El legado de la miche Sosa? Internacionalizar el folklore argentino y la música latinoamericana en general, trascendiendo ese imaginario de que Argentina solo era Tango y Carlos Gardel, además de su mentalidad abierta al grabar canciones de casi todos los países latinoamericanos, (lástima que no grabara un pasillo ecuatoriano que en su voz y su estilo sonaría a ágape de los dioses) y compartir su voz con las voces de Joan Manuel Serrat, Victor Heredia, Fito Páez, Milton Nascimento, Tereza Parodi, Caetano Veloso, etc, y últimamente con Shakira, Julieta Venegas y Gustavo Cerati.
La voz de la mama grande seguirá retumbando allí donde habite la injusticia y la miseria, seguirá azuzando la utopía de los pueblos en su lucha por la liberación final del sistema opresor capitalista.
Hasta luego Miche Sosa, hasta luego mama grande, hasta lueguito nomás. Rato menos pensado, nos hemos de encontrar para cantar “La milonga del fusilado”.

viernes, 16 de enero de 2009











NOSOTROS LOS DE ESTE LADO DE MUNDO, QUE TAMBIEN SUFRIMOS EL GENOCIDIO POR PARTE DE LOS CONQUISTADORES ESPAÑOLES QUE EXTERMINARON CULTURAS MILENARIAS Y SABERES ANCESTRALES RECHAZAMOS Y CONDENAMOS EL GENOCIDIO FASCITA SIONISTA PEREPETRADO POR ISRAEL APOYADO POR LOS FABRICANTES Y TRAFICANTES DE ARMAS DE LOS ESTADOS UNIDOS Y SUS ALIADOS ASESINOS DE REINO UNIDO Y DE JAPON, CONTRA UN INDEFENSO PUEBLO PALESTINO CUYO UNICO DELITO HA SIDO DARLES UN ESPACIO PARA QUE HOY LOS SIONISTAS CUAL PERROS HAMBRIENTOS MUERDAN LA MANO DE QUIEN LES DA DE COMER.




EXIGIMOS QUE GEORGES W. BUSH Y EL PRIMER MINISTRO DE ISRAEL SEAN JUZGADOS POR LA CORTE PENAL INTERNACIONAL Y QUE EL GOBIERNO DEL ECUADOR PRESIDIDO POR RAFAEL CORREA DELGADO MANDE A SU CASA AL EMBAJADOR DE ISRAEL EN EL ECUADOR.




¡VIVA LA NUEVA INTIFADA!

jueves, 2 de octubre de 2008

miércoles, 24 de septiembre de 2008

La privatización de la cultura



“Cuando en el arte interviene la ideología se pierde la estética”, es una frase frecuentemente utilizada por la cultura burguesa.
Jacques Emile Lacan, Psicoanalista francés sostenía: El Sujeto está atravesado por la palabra. En mi apreciación ningún ser humano puede escapar a una ideología, aun en la pretensión de declararse apolítico o ateo, o si cayese víctima de la estulticia.
¿Alguien se atrevería a negar por ejemplo, que el arte religioso de la escuela quiteña tiene un alto contenido ideológico y neocolonial?
Empresa difícil cuando no imposible es definir la belleza pues: ¿Quién podría tener la balanza exacta de lo que es la estética?
El arte es una de las formas de producción del ser humano y el acto creativo la manifestación del contenido espiritual e intelectual para aprehender la realidad y recrearla.
La frase antes citada es una negación de la contradicción en la que incurre la cultura burguesa al no considerar arte aquella obra que no entre en los cánones estéticos preestablecidos por los dictámenes de lo que se conoce como “alta cultura”, peor aún si la obra tiene un contenido ideológico de izquierda tal como sucedió con la canción: “Patria tierra sagrada”, que en los últimos días los grandes medios de comunicación se empeñaron en identificarla como si fuera de Rafael Correa, olvidándose que la autoría es de Patricio Carpio y que fue escrita en 1987.
Lo que en realidad está detrás de esta afirmación es nada más ni nada menos la intención de privatizar la cultura, para ello se trata de desvalorizar las manifestaciones de la cultura popular minimizándolas a la categoría de un simple souvenir o de mero folklore y permitir la penetración de culturas ajenas (transculturación) como el Halloween o el día de Acción de gracias celebrados por los norteamericanos. En el caso del Ecuador, al ciudadano se le ha privado el acceso al arte, la cultura y la literatura, influenciada en su momento por los “conceptos estéticos” provenientes de Francia, Inglaterra, España y actualmente los EEUU. Históricamente, las élites políticas y económicas, sabedoras que el arte y la cultura de alguna manera determina e influye en los mecanismos del pensar de los pueblos, la han manejado fieles a los dictámenes de la propiedad privada, pues en su concepto el arte cuyo valor agregado es la originalidad, la autenticidad y su propensión a la universalidad vale tanto y en cuanto sea mercancía. Para ello, actualmente se crean fundaciones como la del Teatro Bolívar o la del Teatro Sucre auspiciados por el Municipio de Quito y dirigidas por Julio Bueno o los hermanos Mora..
Recientemente uno de los poemas mas relevantes de la cultura popular ecuatoriana: “Boletín y elegía de la mitas”, escrito por el poeta quiteño César Dávila Andrade en el que se revela la explotación, el sometimiento de la iglesia por la cruz y la espada, la violación a las mujeres indígenas por parte de los terratenientes, la realidad lacerante del mundo andino, es mostrado justamente en uno de los monumentos de la cultura burguesa que es el Teatro Sucre al cual solo pueden asistir señores vestidos de frac negro y señoras de abrigo, vestido largo y tacones, mas no la clase popular, los indígenas, los campesinos, sobre quienes Dávila escribe.
Es de prever que la Asamblea Nacional Constituyente a realizarse en Montecristi, de una buena vez en la Historia del Ecuador diseñe políticas culturales que logren desprivatizar la cultura, que permita que los espacios públicos, las calles, los partes, las plazas y los malecones sean el lugar a donde converjan músicos, juglares, pintores, titiriteros, teatreros, danceros, etc, que se promueva un verdadero proceso de democratización de la cultura convirtiéndola, como sería de desear que sea parte de la canasta básica de los ecuatorianos.
El reto de los artistas populares por su parte es tomarse el espacio público y echar abajo conceptos, cánones y definiciones de la cultura burguesa. El cometido es hacer un arte nacionalista, progresista y revolucionario que trasciende las fronteras y que grite al mundo lo que acontece en Latinoamérica.
José Villarroel Yanchapaxi